Jugar y Juguetes

Según la primera acepción de la RAE, JUGAR es “Hacer algo con alegría y con el solo fin de entretenerse y divertirse”. Pero si en lugar de “¿Qué?”, nos preguntamos “¿Para qué?” (Una pregunta realmente útil en la vida), necesitaríamos un diccionario técnico más que consultar a la RAE.

Y es que jugar implica ejercitar determinadas habilidades que con el paso del tiempo se perfeccionan y se convierten en capacidades que necesitamos para desarrollarnos íntegramente como personas.

Si tenemos en cuenta lo anterior y también los gustos y motivaciones DE LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS hay un montón de juguetes que podemos ofrecerles. Parece que los mejores en cada caso son aquellos que permiten JUGAR.Y es que, aunque parezca una perogrullada, en muchos casos los juguetes se convierten en muchas cosas menos en elementos de juego, debido a las exigencias del propio juguete o de los adultos, quienes perdemos de vista las función del juego: JUGAR.

Qué es jugar:

  • Una forma natural de aprender y comunicarse. Los niños expresan lo que son y lo que necesitan a través del juego, por lo que un juego siempre dirigido por pautas de un adulto, deja de cumplir esta función.
  • Explorar del medio.
  • Conocer aspectos básicos de la vida. Los distintos juegos son pequeños ensayos de la vida diaria de un adulto. Los dilemas que plantea un juego, permiten que ensayen el número de veces necesario hasta aprender cómo solucionarlos. Lo positivo es tanto el aprender una solución como planificar el modo de llegar a ella, ya que este pasa a ser un esquema mental que el niño integrará para próximos dilemas.<
  • Poner en marcha de las capacidades que nos ofrece nuestro cuerpo. También mediante el Ensayo-Error aprenden los niños los límites de su propio cuerpo, cómo utilizar sus manos para agarrar, soltar, arrojar, etc…

Qué No es jugar:

  • Buscar cómo finalizar el juego. Orientar el juego exclusivamente a acabar/ganar/crear algo bonito y bien hecho, puede generar frustración tanto en niños como en adultos. En niños es mucho más importante ya que debido a la mayor plasticidad neuronal en determinadas etapas de crecimiento, esa frustración pasará a formar parte de su personalidad futura.
  • Ejecutar de normas dictadas por un otra persona o las instrucciones de un juguete, una a una. Seguir unas pautas es un juego más, pero no todo juego debe reducirse a reproducir un patrón. Un juego constantemente dirigido por las características propias del juguete y/o por un adulto, impide que surja una motivación intrínseca en el niño para solucionar los dilemas que se le planteen. Más bien al contrario, orienta el juego exclusivamente a resolver, ganar y terminar correctamente, sin errores, lo que dificulta un aprendizaje efectivo. También ocurre cuando es el propio juguete el que da todas las pautas, como en el caso de los videojuegos o de juguetes con excesivos mecanismos electrónicos. Por el contrario, un juguete sencillo da diversas opciones de uso
  • La mejor elección de uno u otro juguete la pueden hacer los cuidadores principales de los niños y las niñas, valorando si necesita jugar/trabajar más un área u otra de su desarrollo pero a la vez ajustando ese criterio junto con qué juegos le hacen disfrutar más. Sin embargo, es fácil dejarse llevar por lo que “quisimos ser y no fuimos”, proyectando en los niños nuestros deseos insatisfechos y haciendo suyas nuestras elecciones.
  • Es imposible no influenciarnos unos a otros, no obstante es positivo valorar hasta qué punto cortamos las alas a un niño a la hora de decidir algo tan personal como sus gustos.
  • En definitiva, unos  pueden jugar con muchas cosas, entre otras, los juguetes. Estos a veces no cumplen la función de servir para jugar, sino la de saciar las expectativas del adulto que los regala. Para jugar, lo indispensable es el tiempo.

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